Ciclismo

El desarrollo y la cadencia

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PARTES QUE INTERVIENEN 

Tener los conceptos y los elementos que intervienen claros, es vital para entender este tema.

Los elementos que intervienen son: los platos, los piñones (5) y las bielas (3). Como principal, pero que funcionan a través de la cadena: desviador (2), patilla (4) y los pedales. Para poder manejar los cambios y seleccionar el desarrollo deseado utilizamos las manetas (1): derecha para piñones, gracias a la patilla de cambio hace que suba o baje la cadena por los piñones, e izquierda para platos, mueven el desviador y hace que se mueva la cadena al plato grande o pequeño.

piezas

¿Qué es eso de desarrollo?

La función de los platos y piñones no es otra que desmultiplicar el giro de las bielas para adaptar el movimiento generado en la rueda trasera al terreno por el que circulamos. Al tener los dientes del plato y piñón un paso constante, podemos utilizarlos para calcular la relación entre ambos, simplemente dividiendo el número de dientes del plato entre los del piñón. Si la cifra resultante la multiplicamos por la circunferencia de la rueda, la misma cifra que metemos en el cuentakilómetros, obtenemos los metros que avanzamos con cada pedalada, lo que se conoce como desarrollo. Aquí es donde viene el quid de la cuestión, cuantos más metros tengamos que mover la bici con cada pedalada más esfuerzo tendremos que hacer, y al contrario, si con cada pedalada movemos pocos metros, le resultará muy fácil a nuestras piernas, pero avanzaremos menos.

Normalmente para expresar un determinado desarrollo no se hace referencia a los metros por pedalada avanzados, sino que simplemente nos referimos a la combinación engranada en ese momento: 53×11, 39×19, etc. Un simple vistazo a la fórmula nos permite inferir que platos grandes y piñones pequeños van a proporcionar desarrollos largos, mientras que, disminuir el tamaño del plato y aumentar el piñón acorta el desarrollo. Lo importante es que conociendo las diferentes coronas que tenemos en el casete, los platos que montan nuestras bielas podremos, según nuestra experiencia previa, saber cuáles son nuestras necesidades.

A la hora de enfrentarse a unas vacaciones subiendo grandes puertos o una dura marcha, a muchos les surge la duda ¿llevo suficiente?

El mejor consejo en estos casos es que ante la duda, mejor que sobre que no que falte. La generalización de los casetes con 11 coronas, eliminado uno de los problemas del pasado, permitiéndonos contar con combinaciones para casi todos los terrenos a costa de unos saltos intermedios mayores.

El parámetro que define si podemos o no con un determinado desarrollo es la cadencia, poder moverlo, ya que pedalear a menos de 60 pedaladas por minuto además de un desperdicio de fuerza se convierte en algo potencialmente lesivo. Como conocemos los metros que avanzamos con cada pedalada, también podemos saber los metros que avanzamos en cada minuto a una determinada frecuencia de pedaleo. De aquí, podemos obtener los metros que avanzamos en una hora, que si los convertimos en kilómetros nos permiten conocer a qué velocidad vamos con un determinado desarrollo y a una cierta cadencia.

Sabiendo a qué velocidad somos capaces de ascender no es difícil elegir las combinaciones más adecuadas, que nos permitan mantener la suficiente agilidad de pedaleo. Ya sólo nos queda consultar las diferentes posibilidades de platos y piñones que nos ofrecen las marcas, para montar lo que más se adapta al terreno en el que nos movemos principalmente o lo que necesitamos para ese viaje que estamos preparando.

Desmontando mitos: verdades y mentiras sobre los desarrollos

Los tiempos en los que apenas había 5 piñones, los nuevos platos compact y no tener claro el concepto de desarrollo, han generado multitud de leyendas urbanas. Estos son algunos de los comentarios más habituales:

  • “Con el plato grande se va más deprisa”. La velocidad a la que vamos la marcan el desarrollo elegido y la cadencia. Si vemos la tabla, es posible conseguir el mismo avance con una combinación que incluya el plato pequeño y piñones más bajos. Aparte, aumentando la cadencia también se eleva la velocidad.
  • “Los primeros kilómetros de la temporada con plato pequeño”. Otra creencia de los tiempos en los que sólo se llevaban 5 o 6 piñones. Si vamos con plato pequeño pero luego bajamos dientes estaremos llevando el mismo desarrollo que con piñones más grandes y el plato superior, en muchos casos a costa de llevar la cadena atravesada, lo que incrementa el desgaste de la transmisión.
  • “Con un 50 te quedas sin desarrollo en las bajadas”. Nuevamente la tabla que acompaña este artículo viene a desmentir esta leyenda que acompaña a los platos compact. Un 50×11 nos permite, a 90 pedaladas por minuto, rodar a 50 km/h. En los descensos es fácil subir hasta 100 p/m, con lo que alcanzamos sin problema 56 km/h. Salvo que estés en competición es difícil necesitar más.
  • “Con platos compact se lleva más cadencia”. De nuevo una creencia infundada ya que los ciclistas tendemos a pedalear a la frecuencia que nos encontramos más cómodos. Con los desarrollos más suaves del compact buscaremos piñones más bajos para lograr ese objetivo.
  • “Hay mucho salto de desarrollo entre los platos compact”. Cierto que la mayor diferencia entre un 50/34 o un 52/36 se nota más al cambiar de plato. También es cierto que seguimos pudiendo compensarlo subiendo o bajando uno o dos piñones, mientras que esa mayor diferencia hace que se repitan menos desarrollos que con platos más próximos.

Este terreno ya es más delicado, puesto que habitualmente la decisión está en manos de los gustos y preferencias del ciclista, así como de su condición física, estado de forma y, sobre todo, de su capacidad aeróbica.

Mantener una cadencia de pedaleo alta, supone elevar las pulsaciones y, por consiguiente, una excelente capacidad aeróbica que la alimente.

Por el contrario, emplear desarrollos fuertes que obliguen a cadencias de pedaleo bajas, requiere una musculatura resistente que lo soporte durante, en ocasiones largos períodos de tiempo.

Para la mayoría de los ciclistas, la virtud está en el término medio, es decir, equilibrar la demanda de oxígeno y la carga de trabajo del tren inferior, para evitar “ahogarse” por un lado, y “trancarse” por otro.

  • Cadencia de pedaleo baja.

Suele ser característica de grandes sprinters, y ciclistas con musculatura muy potente, de grandes dimensiones.

Claudio Chiappucci abusaba, en ocasiones de mucho desarrollo, priorizando de carga de trabajo al tren inferior, frente a su capacidad respiratoria.

  • Cadencia de pedaleo alta.

Característica de los grandes escaladores, y de musculatura más longilínea. Requiere de una capacidad aeróbica superior, ya que llevar un alto régimen de pedaleo ocasiona una mayor demanda de oxígeno.

Miguel Induráin, uno de los ciclistas con mayor capacidad aeróbica de la historia, acostumbraba a mantener elevados ritmos de pedaleo, que acababan con dinamitar las prestaciones aeróbicas de sus adversarios.

 

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